viernes, 21 de enero de 2011

El Loco

  
   En la sucesión de los Arcanos Mayores del Tarot, a veces se asigna al Loco la posición número 22 (de donde viene la relación popular "22 el Loco"), y en otros juegos el cero. Lo cierto es que se trata de una especie de "arcano fuera de los arcanos", o de una idea simbólica que en realidad los sobrevuela a todos, participando en la dinámica de cada uno de los restantes.
   Básicamente, el Loco simboliza la experiencia de lo caótico e irracional. Es el elemento a veces imprevisto que rompe la continuidad de un estado de cosas para sacarnos bruscamente de nuestros espacios de comodidad. Cabe acotar, sin embargo, que cuando hablamos de "caos" nos estamos refiriendo, en realidad, a algo que no podemos explicar desde nuestra perspectiva; que parece salirse de cualquier interpretación racional o lógica; pero ésto no significa que el caos sea improlijo o impropio en sí mismo. Todo es exactamente como debe ser. Caracterizarlo de una manera o de otra corresponde a nuestra percepción de la realidad, y no a la realidad en sí misma.
   También representa a la fuerza impulsora original, que da comienzo a todas las cosas; el "big-bang" de tonde surge todo lo que es y todo aquello que sucede.
   Si bien es cierto que la figura siempre hablará de algún tipo de conflicto, también es verdad que sin la presencia del conflicto no habría ninguna historia posible: simplemente nada sucedería. Cada narración, después de describir una situación general y presentar a los personajes, comienza realmente a partir de un momento que podríamos sintetizar con la fórmula "sucedió que..."; y ese "sucedió que" es, precisamente, el Loco.
   Estamos tan limitados cuando se trata de dominar a nuestro entorno, e incluso a nosotros mismos, en ciertos aspectos, que el arquetípo ma<s lógico para representar esta situación tenía que estar asociado con la locura. Es por eso que a nuestro pobre Arcano Cero le achacamos la responsabilidad de ser el portador de informaciones asociadas con mensajes de impotencia, duda, incomodidad, riesgo y, en general, situaciones poco agradables y antipáticas. Sin embargo, en un acto de extricta justicia, debemos declararlo inocente de todos esos cargos. La lista completa de ellos corresponde a nuestras propias reacciones emocionales ante las condiciones del entorno, y no son para nada responsabilidad del Loco... se trata de nuestros límites, no de los suyos.
   El Universo es una entidad dinámica, cambiante, mutable. Todo en él es acción y movimiento. Incluso cuando algo se nos aparece como inmutable o eterno, sencillamente nos hemos topado con un ritmo de mutación diferente, que es tan lento para lo que pueden apreciar nuestros sentidos que parece estarse quieto... pero podemos tener la completa seguridad de que está cambiando y transformándose.
   Mientras más rígidas sean nuestras estructuras y mayor nuestra necesidad de aferrarnos a situaciones y/o personas, tales y como las hemos conocido, mayor será nuestra dificultad para adaptarnos a los cambios... y, por supuesto, más amenazante y antipática nos resultará la figura del Loco.
   Todas las mitologías conocidas contienen uno o varios personajes que simbolizan esta ídea. En algunos casos están más desarrollados, o mejor caracterizados, en otros se trata de entidades más o menos abstractas, pero siempre están presentes. Las diferentes maneras que han tenido los pueblos de entender al Cosmos se reflejan también en su forma de describirlos, y así nos encontramos con toda una gama que va desde los duendecillos traviesos, que en realidad no tienen malas intenciones, sino el puro deseo de divertirse; pero que no son morales (no podrían serlo, porque esta condición es privativa de la humanidad), y por lo tanto son perfectamente capaces de gastar las bromas más crueles y de peor gusto; hasta el otro extremo del espectro, donde podemos hallar personajes que son fruto de formas de pensamiento sumamente rígidas, dogmáticas y duras, como es el caso, por ejemplo, del demonio de la mitología judeocristiana, que representa la suma de toda maldad y engaño (lo que lo convierte, a mi juicio, en una figura bastante poco eficaz, porque la exageración de sus características pierde de vista la riqueza de matices que presenta el Loco, como símbolo de nuestros impulsos básicos).
   Personalmente, me encantan los duendes. Pueden ser sumamente traviesos y hasta crueles, y sin embargo nos resultan más bien simpáticos. Por otro lado, pertenecen a la Naturaleza misma, a diferencia de entidades como Dios o el diablo, que están en una especie de limbo inaccesible y ajeno a la experiencia humana. El duende habita nuestros propios espacios, están en la cocina, el comedor, los jardines y los bosques. Hasta existen fórmulas de hechicería o pequeñas astucias que introducen la idea de que es posible "negociar" con ellos, llegar a un acuerdo, dominarlos o incluso quitárnoslos de encima.
   La noción de Naturaleza y Cosmos nunca debería incluir la idea de formas de maldad y destrucción puras, porque el Universo en ningún caso es un espacio hostil. Todo lo contrario: se trata de nuestro hogar y el lugar que nos sustenta y nutre. Es Padre y Madre y Dador Abundante. Si a veces nos vemos afectados más allá de lo razonable por algún acontecimiento catastrófico, ello no significa que el rayo de Zeus haya caído de manera directa y vengativa sobre nuestras cabezas, sino simplemente que pertenecemos a un Todo que nos contiene, pero es infinitamente mayor a nosotros mismos, y nos vimos envueltos en un movimiento que nos arrastró consigo.

Gayatri mantra






La Danza de Shiva



   Shiva es una de las principales divinidades del panteón hindú, y en su advocación de "Shiva Nataraja" simboliza la gran danza cósmica de creación y destrucción; el cambio constante del Universo y el ritmo diario de nacimiento y muerte, considerado como la base de toda la existencia.
   La danza de Shiva está compuesta por la combinación siempre fluyente de sus cinco actividades.
   El poder de la creación está representado por la mano derecha en alto y el tambor, sobre el cual toca y produce las vibraciones de las que emanan los ritmos y ciclos de la creación.
   El poder de mantener está representado por la mano derecha de abajo en un gesto de bendecir o indicación de no temer.
   El poder de destrucción se muestra a través del fuego que sostiene en su mano izquierda elevada en una pose de media luna. Esa luna creciente se puede observar también en su cabello.
   El poder de ocultar es aquel que esconde la verdad, permitiendo así el crecimiento y eventual cumplimiento del destino, representado por el pie derecho parado sobre el demonio postrado.
   El poder de revelar brinda conocimiento y libera el espíritu. Este está representado por el pie izquierdo levantado y la mano izquierda hacia abajo como una trompa de elefante.
   El arco de fuego dentro del cual baila Shiva es el vestíbulo de la conciencia. Conocido también como el corazón lleno de luz del hombre, esta es la cámara central del universo físico. Nataraja danza el universo dentro y de entre la existencia, revelando la extrema realidad.
   Puede llevar en su cabello una sirena, una calavera, una cobra y/o una luna creciente. La guirnalda de cráneos que lleva lo identifica como el tiempo y asegura la muerte de todos los seres. Un solo cráneo en su pecho es el creador. La cobra o serpiente es el poder cósmico esperando que vive en todo. La enorme forma devoradora que se impone desde lo alto es el Gran Tiempo. Los tres ojos simbolizan el sol, la luna y el fuego o los tres poderes; crear, preservar y destruir. Dos ojos representan el mundo de dualidad mientras que el ojo del medio muestra la visión de no-dualidad. Su sonrisa indica una transcendencia imperturbable.
   El simbolismo de Shiva Nataraja es religión, arte y ciencia fusionados en uno. La eterna danza de Dios de creación, preservación, destrucción y gracia sostiene un entendimiento oculto y profundo de nuestro universo.

EL MANTRA DE SHIVA


OM NAMAH SHIVAYA
om namah shivaya Pictures, Images and Photos

   
  Este es un mantra excepcionalmente antiguo. Shiva es el Poder Cósmico. Está individualizado en cada ser humano. Es el Maestro Interior, la Naturaleza Real, el propio ser que no es más que el Ser Cósmico. Este es un mantra de invocación a lo más genuino y real de uno mismo, al propio poder nuclear, a la inteligencia primordial. En castellano, este mantra de invocación puede expresar:

“Invoco a mi Ser Interior”
 
 


lunes, 17 de enero de 2011

Hang Drum

   A veces, inesperadamente, nos encontramos con alguna delicia nueva, de la que no teníamos noticias. Es lo que me pasó una tarde con este instrumento y sus sonidos...


   El hang drum fue creado recientemente (en el año 2000), en suiza. Sus "papás" son Felix Rohner y Sabina Schärer. Al ser instrumento de percusión, terminó adoptando este nombre que, en el idioma de Berna, significa "mano".
   Pero ante algo como ésto, sobran las palabras. Luego de la ineludible presentación oficial, dejémoslo que se exprese por sí mismo; que para eso se basta y sobra...


      ¿No da la sensación de que los ángeles modernos deben haber sustituído el arpa? 

                                     


jueves, 13 de enero de 2011

Hablando de Tarot



   Hay muchos mitos y lugares comunes relacionados con el Tarot, y quizás el más importante sea la creencia de que se trata de un arte adivinatoria... Nada de eso.
   Suponer que adivinamos el futuro equivaldría a pensar que "todo está escrito", o que poco o nada podemos hacer en libertad, porque estaríamos completamente condicionados por una suerte de destino insoslayable, que las cartas pueden adivinar infaliblemente. 
   Por el contrario, nuestra misma esencia consiste en la libertad. Vamos creando el destino minuto a minuto y paso por paso. Somos el fruto de nuestras decisiones anteriores y estamos creando ahora los perfiles de aquello que será. Por efecto de la interrelación con todas las cosas, nuestro mismo entorno y nuestras circunstancias son asimismo fruto de una creación personal (como repite constantemente mi amiga María, "Siempre se trata de uno mismo").
   ¿Tiene, entonces, algún tipo de valor el tarot? La respuesta es sí; pero se trata de un valor que radica fundamentalmente en otro tiempo, que no es el futuro, sino el presente. Ante todo, las mancias tienen la posibilidad, a través de los símbolos arquetípicos que se utilizan, de analizar profundamente el aquí y ahora, con una perspectiva abarcadora y neutral, relacionándolo, además, con el pasado inmediato. De esta manera se logra descubrir una serie de "esquemas" o "patrones" que sirven a modo de diagnóstico, y son los que hacen posible una predicción a futuro, porque se trata de dinámicas que habrán de tener un desarrollo y una secuencia lógicos.
   Hasta aquí no parece que la interpretación del tarot sea una tarea extraordinaria (al menos, desde el punto de vista "hermético" o "mágico"), sino más bien el fruto de conclusiones simples, que cualquier hijo de vecino podría extraer de la charla con alguien más, a condición, simplemente, de poner en juego un mínimo de sentido común... y sin embargo, la cosa tiene su complejidad.
   La observación y el sentido común son herramientas escenciales de todo tarotista, pero están lejos de ser las únicas. A diferencia de aquellas disciplinas que necesitan observar directamente al consultante para generar un diagnóstico, las mancias son capaces de describir personas y situaciones aún a distancia, y pueden llegar a hacerlo con suma agudeza; y ésto gracias a la incorporación del medio principal del que se vale el intérprete: su intuición.
   A partir de este punto, se suceden cosas que no pueden explicarse desde la lógica tradicional. La disposición azarosa y aleatoria de distintas figuras sobre una mesa brinda realmente una información eficaz y comprobable, pero es éste un hecho que aún no ha logrado medirse y conocerse en profundidad por parte de la ciencia. Por cierto, existen un sinnúmero de intentos de explicación diferentes, pero en todos los casos se trata de especulaciones, más que de certezas.
   Tal vez uno de los valores más destacables del tarot (como de cualquier otra mancia) radique, precisamente, en esta limitación, que no es tal. Confiar en informaciones que no provienen de una vía tradicional abre al consultante a la posibilidad de tener en cuenta su intuición, de escuchar aquellas voces interiores que nuestra formación rigurosa, mental y cientificista nos ha llevado históricamente a desestimar, y que, sin embargo, en la vida cotidiana posee tanta importancia.
   Con todo, si se trata de encontrar una virtud que se destaque por encima de todas las demás, esa es la visión objetiva de nuestras situaciones y problemas, que tiene la virtud de sugerir nuevas maneras de comprender y observar las dinámicas que están en marcha en el devenir cotidiano, y muchas veces, mostrar con claridad ciertas relaciones causa - efecto que no aparecen tan evidentes a simple vista.
   Cuando nos topamos con una información que tiene toda la apariencia de una adivinación, se trata siempre, o de procesos que están en marcha en la actualidad y llevan a un resultado poco esperado, o de efectos de causas (acciones) que hemos grabado con anterioridad, y que están ya lo suficientemente maduras como para manifestarse en concreciones. En éste último caso, de hecho se revelan cosas que no tienen, en el presente estricto, ningún indicio de que puedan sucederse. Así, por ejemplo, podemos pre-ver la aparición en la vida de un gran amor, o la ocurrencia de un acontecimiento inesperado, y describir las condiciones generales en las que estas experiencias habrán de desarrollarse.
   Esto no significa de ninguna manera que el destino sea rígido o inevitable. La consulta puede revelar la aparición de un amor, dado el caso; pero la desición de elegirlo o dejarlo pasar es siempre estrictamente personal. Nada (absolutamente nada) nos retacea el libre albedrío.
   Usemos, entonces, el tarot como un diagnóstico, como una ayuda para hacer una composición de lugar, saber en que posiciones se encuentran nuestros interlocutores, conocer las cosas que pueden facilitar o entorpecer un proyecto, o las herramientas concretas que están en nuestras manos para facilitar una situación; pero de ninguna manera permitamos que todo eso nos condicione. Tengamos siempre presente que cada acción, por pequeña que sea e incluso cada pensamiento que elegimos sostener están dando forma, en este mismo momento, a lo que habrá de presentarse después.
   Podemos (y debemos) intentar estrategias que tuerzan el curso de cualquier información que hayamos escuchado. Podemos y debemos ser los artífices únicos de nuestras vidas.
 




miércoles, 12 de enero de 2011

Exploradores de la Vida



   Ayer una amiga sugirió una idea muy interesante: ya no tenemos que pensar en términos de sanación, aprendizaje o cosas por el estilo, sino que en realidad todo se trata de que nos vamos descubriendo.
   Me gusta la imagen de ser un explorador de la propia intimidad, de la propia vida; ésto de explorar y descubrir a todos esos "Josés" que están pugnando por manifestarse... He sido, a lo largo de la milenaria historia de mi alma, todos ellos, y por lo tanto cada uno sigue estando aquí, al alcance de la mano.
   Sucede que nacemos, y de pronto tropezamos con un "yo", al que luego conocemos y experimentamos cada vez más, hasta el punto en que llegamos a la conclusión de que es el único "yo" posible... lo cual, naturalmente, es un error.
   Lo gracioso es que la vida misma resulta prueba suficiente de esta falacia, ¿o acaso no hemos venido cambiando de forma permanente? ¿de verdad alguien podría decir que es la misma persona que era hace una década, o el mismo año pasado?...
   Si prestamos atención a esto, a lo mejor la buena noticia es que podemos descubrir de un solo vistazo hasta qué punto somos en verdad flexibles y mutables. Y es buena noticia porque si sucede que fuimos cambiando casi al azar (pero cambiando, a fin de cuentas), bien podemos explorar la posibilidad de convertirnos en nuestros propios alfareros y seguir cambiando... pero esta vez siguiendo un diseño que nosotros mismos hayamos elegido...

MIRAR EL FUTURO

   Mirar hacia el futuro puede ser una experiencia incomparable algunas veces. Imagino que no es algo muy distinto a lo que debe sentir un pintor ante una tela en blanco, o un escritor cuando acomoda la primer página vacía de su nueva obra. Dudo que ningún artista haga eso sin la secreta esperanza de que ésta sea su obra maestra... todo está por hacerse... todo puede suceder.
   Cuando alguno de ellos comenta su experiencia creativa, generalmente refiere cómo durante el proceso, diversas circunstancias hacen que la idea original vaya cambiando y adquiriendo otros matices, y que se establece todo un diálogo entre el autor y la obra. Los escritores, incluso, hablan de personajes que acaban por comportarse de una manera bien distinta a la que habían imaginado en un principio y muestran su propia personalidad...
   No es algo muy diferente a lo que sucede en la vida misma.
   Sin dudas, eso ha de hacer que un artista sepa siempre que se enfrenta a lo inesperado, aún cuando las desiciones con respecto a una trama, un argumento o un diseño plástico se tomen de manera completamente individual.
   Desde luego, en la vida no tenemos tanto dominio sobre los personajes que interactúan con nosotros, o sobre las circunstancias que nos rodean... y sin embargo, a pesar de todo eso, logramos proyectar y alcanzar metas, y en algunas casos, de una manera bien efectiva.
   Creo que la cosa pasa por saber reconocer quién es el autor y quién el personaje. Quiero decir, que muchas veces nos descubrimos protagonizando una novela que no es la nuestra, completamente resignados a seguir las desiciones y expectativas de alguien más, que en realidad es el protagonista principal, o incluso el mismo autor... Pasa eso, por ejemplo, cuando colgamos todas nuestras espectativas en la posibilidad de que "esa" persona nos ame de la misma manera que lo hacemos nosotros; o que actúe y sea como quisiéramos, en lugar de aceptarla simplemente tal y como es...
   Nos hacemos personajes secundarios cuando ponemos como condición de nuestra felicidad que ocurra un suceso determinado, que consigamos aquél trabajo, que compremos nuestra propia casa, que me reciba de lo que sea... y tras esas ansiedades nos perdemos por completo el momento actual y nuestra condición de protagonistas principales... En todos esos casos, hemos estado dándole el poder sobre nuestra historia a alguien (e incluso algo) diferente de nosotros mismos...
  






martes, 11 de enero de 2011

Música para el Alma

GREGORIAN

   He aquí otro conjunto relativamente nuevo, liderado por el aleman Frank Peterson, y que se escucha desde 1998. La idea de Peterson era fusionar algunos clásicos del pop y del rock de la últimas décadas con la escala pentatónica de la música gregoriana.
   Un dato curioso fué la selección de un estudio montado en una antigua iglesia como una manera de que el coro ( proveniente de ambientes litúrgicos) estuviera rodeado por su escenario natural.
   A partir de entonces se sucedieron las grabaciones, los conciertos y las giras.
   Por lo demás, la música de Gregorian habla por sí misma...